¿Quiénes Somos?

Somos una comunidad de fe que procura vivir el evangelio de Jesús, en toda su integralidad redentora hacia el ser humano y la creación.


Somos un grupo de personas que a la luz de las escrituras como base principal de interpretación, tratamos de promover los valores del reino de Dios en nuestro entorno, no reduciendo esa promoción únicamente al hombre o mujer sino a todo cuanto fue afectado por el pecado.


Queremos responder como lo hizo nuestro Rey Jesús cuando le preguntaron: “¿Eres tú el Cristo o debemos esperar otro?”, Respondió: “Vengan y vean”.


Nuestro sentido de Iglesia responde a las enseñanzas de Jesús de amor en libertad, valoración y de vida en comunidad. Es así que desarrollamos la misión cristiana como aquella que busca la transformación integral de cada persona y de la sociedad entera en términos espirituales, socio-económicos, político-culturales, entre otros. Una transformación que creemos que puede darse como vida plena.

No servimos para ganar a gente como prioridad, lo hacemos para que las personas tengan un contacto con el amor de Dios, servimos porque consideramos que la iglesia está llamada a vivir como el siervo sufriente de la Cruz. Lo hacemos porque la única manera en que la sal es efectiva, es cuando se sale de su salero (templo). Lo hacemos porque nuestra misión es la promoción del Reino, y la Iglesia es el instrumento. Además, no hemos hecho a la iglesia en un fin en sí misma, sino en el medio.

 

Entendimos que la redención no sólo es para el hombre, que ella es cósmica, que integra todo lo creado y que la iglesia está llamada a promoverla. Que la dinámica de la palabra no es tan sólo para los creyentes, sino que ella tiene el poder de restaurar todo lo caído.

 

Además, consideramos que la iglesia no es un museo de santos sino un taller de pecadores que encuentran su santidad en relaciones íntimas y encarnadas con Dios y sus semejantes, que esas relaciones nos llevan por amor a servirnos mutuamente sin esperar nada a cambio.

 

En resumen, la Iglesia como es normal ha crecido, los números no son importantes, la evidencia pública de lo que somos y hacemos es mirarla como una comunidad de sacerdotes ministrando en el poder del Espíritu Santo las buenas nuevas de redención y transformación.